Era un día frío, un día de esos en los que no ves el final, un día de esos en los que sales de la 6ª hora de clases de la mañana corriendo para casa Félix deseando que no haya mucha cola para poder comer. Para poder comer rápido ya que por la tarde <SPAM> Ujaldón </SPAM> nos espera impaciente para comenzar su discurso sobre microprocesadores.
Y al fin llegamos a casa Félix, y cuando llegamos, se nos cayó el mundo encima: había una cola enorme para pillarnos un menú, y eso que todavía no eran las jornadas de puertas abiertas de la UMA...
- No pasa nada. - Nos dijimos - A pillarnos una rosca de las wenas de Félix.
No te lo crees ni tú. Toda la muchedumbre se agolpaba enfrente de la barra ansiosos por pedir comida, la gente mataba por un campero, se revendían tickets de hamburguesas compradas por cantidades impensables de dinero, no se podía físicamente acercar uno a la barra a pedir comida, la gente se moría de hambre, el caos se veía por todas partes.
En este contexto de desesperación nos encontrábamos
Jose,
Eu,
Aku,
Piter y yo (pero sin llegar a matar ni caer en la reventa de tickets), pensando en que ya comer sería algo inimaginable, a saber cuándo pasaría... Y en esto que se nos acercó
Karen, que acababa de llegar. Vamos, que iba lista si pensaba que podía comer pronto. No obstante, le echó valor y se adentró en la jungla de personas, diciendo que iba a pedirse un plato combinado de shawarma.
- Esta no sale viva, - pensamos todos - a saber cuando vuelve...
Y de repente, Karen volvió en un tiempo increíblemente corto con su papel con el precio de su plato de shawarma... ¿Cómo lo hizo? No se sabe, fue algo inexplicable.
-Ha tenido suerte. - Fue lo que pensamos.
Pero Karen no había terminado ahí... ya que lo había conseguido tan fácilmente, nos ofreció conseguirnos nuestras comidas: que le diéramos el ticket y nos lo conseguía. Esta gente no se los dieron, creyendo que no lo conseguiría, pero yo le di el mío, total, ella lo había conseguido ya una vez, yo ni eso...
Y lo realmente increíble, fue que al cabo de menos de medio minuto ya había vuelto, ¡y había vuelto con mi papel con un "3,00" escrito a boli! ¡Un "3,00" que valía una cantidad inimaginable! Bueno, solo 3 €, pero ese papel me daba derecho a ir a caja, pagar, y que al cabo de un rato me viniera Félix con una rosca de bacon para mí, era mi salvación.
¿Cómo consiguió esto Karen? Ya he dicho que es algo inexplicable, y como es inexplicable, no se puede explicar.
Después de esto, Karen era ya la persona con más poder del mundo... o al menos con más poder de todos los que estábamos en la cafetería (quitando Félix y nuestros portátiles con Linux). Conseguir su comida y la mía en un tiempo que ya muchos querrían conseguir incluso cuando no está muy llena la cafetería. Sin duda Karen fue mi ídola de la semana.
2 comentarios:
eso lo consigue con: Paaannnchiiii!!! una rosca de beicon, andaaa porfiss!!!
=) yo he pedido mi comida con ella jajaja (soy myka, no se kien eres tu ni de kien es este blog, pero te conozco fijo jajaja)
vaaaaaaaaaaaleeeeeeee!!! ya he visto kien eres xDD manolo jajajaj xDD es k comente antes de mirar kien era el creador del evento jajja
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